Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos.Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá.
Es probable que cueste creer que algo asi exista de verdad. Pero, porque no? Porque no ibamos a estar predestinados a encontrar a esa persona, a esa que lleva unida a nosotros toda la vida, pero no la conocemos aun?
A veces solo tenemos que esperar, otras veces hay que tirar un poco de ese hilo, y otras creemos que hemos encontrado el otro extremo, pero no.
Ese hilo esta ahi. Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón, que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después.
Eso si, las casualidades son tan fuertes que no dejan lugar a dudas…todo pasa por una razón.