domingo, 8 de noviembre de 2015

Dos líneas, una misma historia

"Escríbeme algo" le dije, y me escribió la historia de mi vida, con un principio no muy bueno pero que lejos de ser malo se asemejaba a una línea continua, a veces con más curvas y a veces, algo más firme y entonces, me susurró "mi parte favorita es esta" y me mostró la misma línea pero esta vez, entrelazándose con la suya y siguiendo hasta una distancia que nadie podría predecir.


Carla Asenjo Cassano 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Somos.

Somos una generación desesperada por sentir por cualquier cosa, la generación que le da más miedo enamorarse que cruzar sin mirar mientras va hablando por el móvil con algo que les haga sentir lo que sea; la generación que fuma cigarrillos de liar, no por ahorrar, sino para hacer algo con sus manos y tener los dedos llenos, ya que luego va por ahí con el pecho vacío. Siempre estáis mirando la hora, como si fueseis a llegar tarde, ¿pero tarde a qué?, si ya nadie nos espera más de cinco minutos. Sois de exigir que os lo den todo sin haber dado aún nada, sois de esquivar las piedras y tropezaros solos, sin saber que la piedra hay que meterla en el bolsillo y cuidarla para que no se vuelva a caer. Que de aquí a unos años cuando nos hagan la autopsia van a encontrar un pecho lleno de nombres tachados y un corazón deformado de los puñetazos que le hemos dado. No sabéis querer, pero creer que queréis se os da genial. Somos una generación perdida, y no porque no estemos preparados, sino porque buscamos tanto las cosas en vez de esperarlas, que acabamos perdiéndonos sin saber dónde ir. Somos una generación de trenes que alguien deja pasar para que otra persona decida cogernos. Somos personas normales que han acabado locas por amor, y qué más da si lo importante es acabar de alguna manera. Somos una generación que cuando vuelve del amor nadie nos reconoce, ni nosotros mismos lo hacemos. Pero somos, que al fin y al cabo es lo importante, y hay que ser, sabiendo que el pretérito nunca fue perfecto y que el futuro nunca será simple.

lunes, 26 de octubre de 2015

Tu no fuiste mi felicidad.

Muchas preguntas y ninguna una respuesta. Ya no hay  nada, pero tampoco estoy segura de si alguna vez hubo algo. Quién sabe, quizás fue una ilusión, quizás parecía más de lo que era. El caso es que te fuiste. Reconozco que al principio dolió, pero también admito que probablemente fuese mi orgullo lo roto y no mi corazón. Pronto se pasó y me di cuenta de que, si alguna vez me quisiste, nunca lo demostraste. Me decías tres palabras bonitas y yo me las creía, tonta de mi por no darme cuenta de el amor es algo que se demuestra, no se dice. Es verdad que yo no era perfecta, pero intenté quererte. No sé si de verdad lo conseguí, o si fue otro producto más de mi imaginación; pero ahora se que, si tu también lo intentaste, tampoco lo conseguiste. Creí que nunca encontraría a alguien como tú, pero la vida me demostró que podía encontrar a alguien mucho mejor que tu. Por eso ahora mentiría si dijese que te echo de menos, vivo feliz pensando en que gracias a ti no tardé en darme cuenta de que mi felicidad no fuiste tu.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La leyenda del hilo rojo.

Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos.Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá.
Es probable que cueste creer que algo asi exista de verdad. Pero, porque no? Porque no ibamos a estar predestinados a encontrar a esa persona, a esa que lleva unida a nosotros toda la vida, pero no la conocemos aun?
A veces solo tenemos que esperar, otras veces hay que tirar un poco de ese hilo, y otras creemos que hemos encontrado el otro extremo, pero no.
Ese hilo esta ahi. Un hilo rojo al que no podremos imponer nuestros caprichos ni nuestra ignorancia, un hilo rojo que no podremos romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo al corazón, que conecta a los amores eternos, a los profundos, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después.
Eso si, las casualidades son tan fuertes que no dejan lugar a dudas…todo pasa por una razón.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Gélido instante de sufrimiento

Qué irónica es la vida que hoy me encuentro entre reflexiones... reflexiones sobre un dolor que quizá por dulce no deje de abrazar... sí, me refiero ese inexistente "nosotros", a esa cercanía que me abrasa y entre remordimientos me impulsa a gritarte lo que siento, pero... ¿de qué serviría? Tú sólo tienes ojos para esa pútrida estrella... y cada vez que los problemas te ahogan vienes a mí, con lágrimas y deleitantes hechizos que me paralizan el corazón... y entonces, me rindo, miro al cielo o quizás al mismísimo infierno y me resigno a este bucle sin fin... te ayudo, sonríes y de nuevo, todo "perfecto"... perfecto, pero sólo para ti mi endiablado amor...

Carla Asenjo Cassano

lunes, 17 de agosto de 2015

Un cielo estrellado

Ese cielo estrellado me trajo tantos recuerdos... de esa primera vez en la que contemplé su hermoso reflejo en el manantial, de esas charlas profundas que nos acababan dejando sin palabras, maravillados por todo, fascinando con hadas y seres de dudosa existencia a nuestros ya curtidos buenos años...
Y seguiré afirmando a día de hoy que lo que más me encantaba era el brillo en tu mirada... esa que tanto expresaba sin decir realmente nada...
Suspiré, cerré los ojos con fuerza y pedí un deseo al ver esa pequeña estrella fugaz, ¿y sabes qué es lo que deseé? Deseé tener mil noches más como esta.

Carla Asenjo Cassano

jueves, 6 de agosto de 2015

Recuerdos rotos

Esto es... un beso fúnebre, una despedida sin retorno... que en su gran mal te otorga sin dudarlo un dulce chispazo que alivia la mente...
Estos... somos tú y yo... matándonos con cada beso, robándonos el alma... a sabiendas que entre las lágrimas... sólo crecería desolación...
Esto? Es un presente que no acaba, un continuo delirio de desesperación, un sin fin de contradicciones que nos unen y nos alejan hasta rompernos en dos...
Dos mitades... dos caminos, dos miradas que sin verse se hallan cerca de un mismo destino... sólo que una de ellas... ya naufragó...

Carla Asenjo Cassano

martes, 4 de agosto de 2015

Decisiones.

Buenas, malas, estúpidas...sean como sean, a lo largo de nuestra vida, tomamos miles de decisiones. Probablemente muchas lo cambien todo y otras ni siquiera tengan importancia. Como por ejemplo: que estudiar en un futuro, decisión muy importante, o algo tan insignificante como tomar la leche con cola-cao o no. 
Luego están las decisiones por impulso. Esas que si te descuidas pueden poner tu mundo patas arriba. Como robarle un beso a ese gran amigo que tanto te gusta, comprarte ese vestido que crees que te sienta genial, pero al final no tanto como creías o elegir un destino de viaje a lo loco, que al final has odiado. 
Las decisiones son parte del aprendizaje de la vida. Si al final acaban siendo malas, te enseñan a no tropezar con la misma piedra otra vez, pero si son buenas, te traerán cosas maravillosas a tu vida.
Seguramente te preguntes: ¿y como se si son buenas o malas? Y yo te digo que eso solo lo puedes saber tu. Tu, después de haberlas tomado y haber visto sus consecuencias, descubrirás si han sido buenas o malas. 
Eso si, sean cuales sean las decisiones que vayas tomando, nunca, pero nunca, te arrepientas de haberlo hecho. Quiza algunas traigan dolor, pero si has sido lo suficientemente valiente para hacerlo, seras lo suficientemente fuerte para superarlo. 

martes, 28 de julio de 2015

Panegírico a Augustus Waters.

“Me llamo Hazel. Augustus Waters fue el fugaz gran amor de mi vida. La nuestra fue una historia de amor épica, y no profundizaré más en el tema para no hundirme en un mar de lágrimas. Gus lo sabía. Gus lo sabe. No voy a contarles nuestra historia de amor porque, como todas las historias de amor reales, morirá con nosotros, como debe ser. Esperaba que él me hiciera un discurso fúnebre a mí, porque nadie podría habérmelo hecho mejor…
No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0.1, el 0.2, el 0.112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve.
Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias."

domingo, 26 de julio de 2015

Aprenderás.

Todo cambio...

Cuando te vi no me imaginaba lo importante que ibas a ser para mi. Tengo la teoría de que hay gente que aparece en tu vida por alguna razón; tu apareciste para poner mi mundo patas arriba, eso si, en el buen sentido. También tengo la teoría de que hay personas que aparecen en tu vida y por algún motivo se van. Y tu, igual que llegaste te fuiste. Y creo que eso es lo que mas me duele, no el hecho de que lo hicieras casi sin darme cuenta, ni el hecho de que no tuvieras motivos, sino el hecho de la falta de tu presencia. Pero tengo una frase tatuada en mi cabeza "no te arrepientas de algo que al recordarlo te hace sonreír" Y es así, porque lo único que hago al recordar todo es sonreír, y eso no lo cambio por nada del mundo. Mentiría si dijera que no te echo de menos, pero que puedo hacer, siempre soy yo la que lucha por todo y las fuerzas poco a poco se me agotan, por no hablar de las decepciones que han ido viniendo una tras otra.A pesar de quererte hasta el infinito y mas allá, la vida nos puso a la misma distancia de huir que la de quedarnos para siempre. Pasarán mas personas por nuestras vidas, claro, pero ninguna cambiara mi mundo como tu lo hiciste.