Buenas, malas, estúpidas...sean como sean, a lo largo de nuestra vida, tomamos miles de decisiones. Probablemente muchas lo cambien todo y otras ni siquiera tengan importancia. Como por ejemplo: que estudiar en un futuro, decisión muy importante, o algo tan insignificante como tomar la leche con cola-cao o no.
Luego están las decisiones por impulso. Esas que si te descuidas pueden poner tu mundo patas arriba. Como robarle un beso a ese gran amigo que tanto te gusta, comprarte ese vestido que crees que te sienta genial, pero al final no tanto como creías o elegir un destino de viaje a lo loco, que al final has odiado.
Las decisiones son parte del aprendizaje de la vida. Si al final acaban siendo malas, te enseñan a no tropezar con la misma piedra otra vez, pero si son buenas, te traerán cosas maravillosas a tu vida.
Seguramente te preguntes: ¿y como se si son buenas o malas? Y yo te digo que eso solo lo puedes saber tu. Tu, después de haberlas tomado y haber visto sus consecuencias, descubrirás si han sido buenas o malas.
Eso si, sean cuales sean las decisiones que vayas tomando, nunca, pero nunca, te arrepientas de haberlo hecho. Quiza algunas traigan dolor, pero si has sido lo suficientemente valiente para hacerlo, seras lo suficientemente fuerte para superarlo.
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